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Prueba de Manejo

Nuevo Ford Fiesta Sedán SE 2011 a prueba

Orgullosamente mexicano, el Fiesta 2011 ofrece comodidad y bajo consumo de combustible, ideal para el manejo citadino.

Nuevo Ford Fiesta Sedán SE 2011 a prueba

Antecedentes

El Ford Fiesta cuenta con mucha historia en nuestro mercado, si bien en nuestro país lo conocimos a partir de la cuarta generación, el auto ya se fabricaba desde 1976 para un “emergente” mercado europeo que buscaba autos de tamaños reducidos.

En México el Fiesta de cuarta generación ofrecía a los usuarios un auto de bajo costo que solucionaba los problemas de movilidad en ciudad, sin pedir mucho en cuestión de equipo de seguridad o de equipamiento interior.

La siguiente versión que obtuvimos contaba ya con mayor equipo al interior y opción de caja automática, además de ser la base del Ecosport. El desarrollo del auto necesitaba un giro, para dar paso a un modelo de segmento mayor, así como nuevas instalaciones para su fabricación. Aquí es donde entra México, con la planta ubicada en Cuautitlán donde el Fiesta en su versión Sedán y Hatch sale para todo el mundo.

Características Técnicas y Mecánicas

El nuevo Fiesta es un auto de concepto global (que se puede comercializar en muchos mercados sin cambios drásticos en motor y diseño) que fue hecho desde cero, un desarrollo gestado en Europa que continúa brindando un consumo contenido gracias a su motor 1.6 litros de 4 cilindros que brindan una potencia de 120 caballos y un par motor de 112 lb-pie.

La versión Sedán y Hatch S y SE comparten todo a nivel mecánico, cuentan con transmisión manual o automática, (nuestra versión de evaluación era el Fiesta SE manual), frenos delanteros de disco y traseros de tambor, así como una suspensión tipo Mc Pherson con barra estabilizadora al frente y en la parte posterior de resortes helicoidales. Cuenta con caja de cambios de doble clutch denominada PowerShitf aunque dicha versión todavía no se encuentra disponible en México.

Manejo

Este punto es el más importante debido a que el Fiesta 2011 es un auto tan representativo para Ford en todo el mundo, por lo que su diseño y acabados debían combinar con un manejo fácil y cómodo.

En principio de cuentas debemos quitarnos de la cabeza que entre más caballos tenga un coche es mejor, lo importante en nuestro presente es que ofrezca rendimiento de combustible y comodidad en los largos periodos de tráfico. En Autocosmos.com tuvimos la oportunidad de probar las versiones Sedán y Hatch, siendo la primera entrega el modelo con cajuela.

Para dicha prueba se planteó un viaje en carretera de aproximadamente 1000 km, (ida y vuelta) a las inmediaciones del Estado de León, Guanajuato, con cuatro personas en el auto. Todo comenzó muy temprano (demasiado para mi gusto), saliendo del D.F. en las calles vacías de la mañana con un utópico tráfico inexistente. Entre penumbras tomamos la carretera donde tomábamos las cosas con calma en lo que esperábamos más luz y calor.

En los primeros kilómetros pudimos constatar que el auto no sufría de movimientos “extraños” en carretera como suele suceder con los compactos, si bien el par motor es bajo y nos deja esperando más a la hora de rebasar o arrancar, es adecuado para mantenernos a velocidad constante en la recuperación de velocidades. El Fiesta cuenta con velocidad limitada a 190 km (no lo intenten), y aún así se sigue manteniendo firme.

Los frenos son efectivos gracias al bajo peso de la unidad y además de sentirse firmes al pisarlos, dejando a fuera esa sensación de esponja que nos resta confianza. Si bien el arranque y los rebases no son el fuerte del Fiesta, sí lo es su calidad de marcha en velocidad constante además de destacar el aislamiento acústico y comodidad que brindan los asientos. Puede ser un punto muy personal pero el hecho que un auto con dirección asistida tenga un volante tan grande le hace ver mal y es un tanto innecesario.

Por fin llegamos a la Ciudad de León, donde continuamos con un “tour” por la ciudad y los parques Explora y Metropolitano.

Obviamente nos adecuamos a un manejo relajado donde circular en la ciudad se hace agradable gracias a la dirección asistida, que nos da pleno control para maniobrar. En esta parte del recorrido, la respuesta en bajas revoluciones es adecuada para los constates arranques y frenadas del día a día.

Como podrán darse cuenta no se ha tocado el tema del consumo de combustible, y destaco que una noche antes de salir llené el tanque de 45 litros, con el cual llegamos a la Ciudad, la recorrimos y hasta la salida de la misma acudimos a la gasolinera (con poco menos del ¼ de tanque), lo que habla del rendimiento del auto, tomando en cuenta que usamos el aire acondicionado y en algunos tramos carreteros dimos rienda suelta a nuestro pie derecho.

En el punto del consumo de combustible existe un pequeño detalle posiblemente insignificante pero que puede cambiar nuestros hábitos de manejo para bien y en beneficio de nuestro bolsillo para no andar en las gasolineras constantemente. Esto se trata de una pequeña señal luminosa en forma de flecha ascendente ubicada en el velocímetro que prende repentinamente.

Su funcionamiento es para indicarnos que debemos realizar el cambio a una velocidad superior y aparece alrededor de las 3,400 RPM esto se define como conducción eficiente ya que no exigimos al motor y por lo mismo al consumo de combustible. En los trayectos planos funciona bien ese detalle y nos reeducará para no andar con el motor siempre “hasta arriba” que al final no nos sirve de nada a menos que sea en pista de carreras.

El Regreso planteó otra prueba interesante ya que una fuerte lluvia nos hizo extremar cuidados sobre un piso de concreto recién colocado en la carretera, en este tipo de situaciones los autos ligeros tienen a sentirse “nerviosos” en su manejo y llegar muy fácil al efecto del “aquaplaneo”, en el caso del Fiesta no se percibe dicho efecto mientras que el manejo se mantiene estable.

Interior

Gracias a todo el rediseño de la marca en Europa las novedades de Ford para el mundo cuentan con mejores acabados y diseño, como lo podemos constatar entre el Focus que se comercializa en México y el del vecino país del norte que no es muy agraciado visualmente.

El interior se aleja de aquellas formas elípticas como el extinto Ka, para darnos una forma juvenil sin perder sobriedad, reitero el tamaño del volante rompe un poco con todo el conjunto pero su diseño simple ofrece multifunciones que facilitan el manejo. El tablero de instrumentos también es atractivo y nos permite ver la información brindada en todo momento.

Al centro cuenta con la botonería de las opciones que ofrece el radio satelital (para el tope de gama) los controles de entradas auxiliares de audio, volumen etc., mientras que en la parte superior monta una pantalla con información del auto. Desde las versiones base cuenta con entrada auxiliar de audio pero no de USB reservada para el Hatch, al igual que el sistema SYNC.

Los materiales de ensamble se sienten suaves y de buena calidad al tacto mientras que los asientos brindan aceptable soporte lumbar.

Los precios

La unidad probada fue el Fiesta Sedán SE con transmisión manual, que se ofrece ya en México por $ 206.300 pesos.

Conclusión

Un auto muy confiable en su manejo, cómodo para la ciudad y carretera, que nos ofrece seguridad al volante, buen diseño, ahorrador de combustible y lo mejor de todo es que es Hecho en México, claro, se agradecería mucho una reducción en el precio.

Todos los detalles en la ficha técnica

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